La mayoría de las personas no sabe por qué lado mastica. Es un gesto completamente automático que repetimos miles de veces a lo largo de la vida sin prestar atención. Sin embargo, cuando preguntamos a un paciente durante una revisión si utiliza más un lado que otro, muchas veces responde: «Ahora que lo dices… creo que sí.»
Lo curioso es que, en la mayoría de los casos, esa forma de masticar no ha sido una decisión consciente. La boca ha ido adaptándose poco a poco hasta encontrar la manera más cómoda de funcionar. El problema es que esa adaptación, aunque permita seguir comiendo con normalidad, no siempre resulta beneficiosa para la salud bucodental.
Masticar siempre por el mismo lado puede ser la consecuencia de un problema que lleva tiempo desarrollándose y que la boca está intentando compensar sin que el paciente apenas lo perciba.
La boca siempre busca la forma más cómoda de funcionar
Nuestro organismo está preparado para adaptarse. Cuando una zona duele, molesta o no funciona correctamente, de manera casi automática empezamos a utilizar más la otra.
Puede ocurrir después de perder una muela, cuando existe una pequeña molestia al masticar, si una restauración ha cambiado la mordida o incluso cuando una pieza recibe demasiada presión.
Con el tiempo, esa adaptación deja de ser temporal y se convierte en un nuevo hábito. El paciente sigue haciendo vida completamente normal y apenas es consciente de que prácticamente toda la carga de la masticación recae siempre sobre el mismo lado.
El lado que trabaja más también se desgasta más
Cuando una parte de la boca recibe continuamente la mayor parte del esfuerzo, los dientes de esa zona empiezan a soportar fuerzas muy superiores a las previstas.
Este exceso de carga puede favorecer un desgaste desigual del esmalte, pequeñas fracturas, sensibilidad, molestias al morder e incluso una mayor probabilidad de que determinadas restauraciones se deterioren antes de tiempo.
Mientras tanto, el lado que apenas participa en la masticación pierde parte del estímulo funcional que debería recibir de forma natural.
Por eso, una simple preferencia al comer puede terminar modificando el comportamiento de toda la boca.
La musculatura también nota ese desequilibrio
No solo trabajan los dientes.
Cada movimiento de la mandíbula implica la participación de numerosos músculos encargados de abrir, cerrar y estabilizar la boca durante la masticación.
Cuando un lado trabaja mucho más que el otro, esos músculos también reciben un esfuerzo desigual.
Algunos pacientes empiezan a notar tensión mandibular al despertar, cansancio al comer alimentos duros, molestias cerca del oído o sensación de fatiga en un lado de la cara.
Muchas veces no relacionan estos síntomas con la forma de masticar, cuando ambos problemas pueden formar parte del mismo proceso.
La causa no siempre está donde aparece la molestia
Una de las situaciones más frecuentes es que el paciente deje de utilizar un lado porque una pieza comenzó a molestar hace tiempo.
Con el paso de los meses la molestia desaparece o deja de percibirse, pero el hábito de masticar por el lado contrario permanece.
En otras ocasiones la causa puede ser una muela ausente, una fractura antigua, un empaste que modifica el contacto entre los dientes o incluso pequeños cambios en la mordida que han pasado completamente desapercibidos.
Por eso, cuando un paciente mastica siempre por un lado, el objetivo no es solo observar esa zona. Lo importante es descubrir qué provocó inicialmente ese cambio.
La mordida también cambia con el tiempo
Los dientes están preparados para trabajar de forma equilibrada.
Cuando esa distribución de fuerzas se altera durante años, la mordida puede ir modificándose poco a poco.
Algunas piezas reciben más presión.
Otras apenas trabajan.
Los dientes vecinos pueden empezar a adaptarse.
Y la forma de cerrar la boca deja de ser exactamente la misma que años atrás.
Estos cambios suelen producirse de forma muy lenta, por lo que el paciente rara vez los percibe hasta que aparecen consecuencias más evidentes.
¿Cómo saber si masticas siempre por el mismo lado?
Muchas personas solo descubren este hábito cuando alguien se lo hace notar.
Otras empiezan a sospecharlo porque siempre terminan de comer utilizando la misma parte de la boca o porque sienten más comodidad al hacerlo así.
También puede ser una señal si aparecen desgastes más marcados en un lado, molestias musculares repetidas, sensibilidad localizada o fracturas frecuentes de empastes siempre en la misma zona.
Durante una exploración clínica resulta relativamente sencillo detectar muchos de estos patrones funcionales.
Corregir la causa es más importante que cambiar el hábito
Intentar obligarse a masticar por el otro lado rara vez resuelve el problema.
Si existe una causa que hizo que la boca buscara esa compensación, el organismo volverá a adoptar el mismo comportamiento.
Por eso, antes de modificar un hábito, resulta fundamental entender por qué apareció.
Solo así es posible recuperar un funcionamiento equilibrado y evitar que la sobrecarga continúe afectando a dientes, músculos y articulaciones.
Una pequeña costumbre puede explicar muchos problemas
Masticar siempre por un lado parece un detalle sin importancia.
Sin embargo, esa costumbre puede ofrecer mucha información sobre el estado de la mordida y sobre la forma en que la boca ha ido adaptándose durante los últimos años.
En Clínica Dental Las Delicias estudiamos estos cambios desde una visión funcional, analizando cómo trabajan los dientes, cómo se distribuyen las fuerzas durante la masticación y qué factores pueden estar condicionando ese desequilibrio.
Porque muchas veces el problema no está en el lado por el que masticas.
La verdadera pregunta es qué ha llevado a tu boca a dejar de utilizar el otro.