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¿Por qué puede doler entre dos dientes únicamente cuando pasas el hilo dental?

persona utilizando hilo dental entre dos muelas durante su higiene oral

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Te cepillas sin ninguna molestia, comes con normalidad y no tienes sensibilidad al frío. Sin embargo, cada vez que pasas el hilo dental entre dos piezas concretas aparece una punzada o una molestia localizada. Retiras el hilo y el dolor prácticamente desaparece. Al día siguiente vuelves a intentarlo y ocurre exactamente en el mismo sitio.

El dolor al pasar el hilo dental puede tener diferentes explicaciones. En ocasiones el problema está en una encía inflamada que reacciona al contacto. En otras puede existir una caries entre los dientes, sarro, una restauración irregular o incluso una técnica de higiene demasiado agresiva. La repetición es importante: si puedes utilizar el hilo en toda la boca sin problemas y siempre duele exactamente en el mismo espacio, merece la pena averiguar qué está haciendo diferente a esa zona.

Primero: ¿duele el diente o realmente duele la encía?

Puede parecer una distinción sencilla, pero no siempre lo es.

El hilo entra en un espacio muy reducido donde están las superficies de dos dientes y la papila interdental, la pequeña porción de encía situada entre ambos.

Si la papila está inflamada, el contacto puede provocar una molestia que el paciente interpreta como dolor dental.

Por otro lado, una irregularidad en uno de los dientes también puede hacer que el hilo provoque sensibilidad.

Por eso, antes de buscar una solución, hay que identificar qué estructura está reaccionando.

Una encía inflamada puede doler al pasar el hilo

Cuando existe acumulación de placa entre dos dientes, la encía puede inflamarse.

Puede verse más roja, aumentar ligeramente de volumen y sangrar con facilidad.

En estas condiciones, introducir el hilo puede resultar molesto aunque la técnica sea correcta.

Esto lleva a muchas personas a pensar que el hilo está dañando la encía, cuando en realidad puede estar poniendo de manifiesto que el tejido ya estaba inflamado.

¿Por qué puede sangrar además de doler?

Una encía sana no debería sangrar de manera habitual con una higiene cuidadosa.

Cuando existe inflamación, los tejidos se vuelven más susceptibles al contacto y pueden sangrar fácilmente.

Si ocurre un día después de haber utilizado el hilo de manera brusca, puede tratarse de un pequeño traumatismo.

Si sangra diariamente durante semanas exactamente en el mismo sitio, conviene estudiar la causa.

¿Debes dejar de utilizar hilo si sangra?

No necesariamente.

Si existe inflamación por acumulación de placa, dejar de limpiar completamente esa zona puede favorecer que el problema continúe.

Lo que sí debe evitarse es introducir el hilo de manera brusca y golpear la papila.

La técnica consiste en superar suavemente el punto de contacto y adaptar el hilo a la superficie lateral de cada pieza.

Una técnica demasiado agresiva también puede provocar dolor

El hilo dental no debería “dispararse” hacia la encía.

Cuando existe un contacto estrecho entre los dientes, algunas personas aplican mucha fuerza hasta que el hilo entra de golpe y golpea el tejido.

Repetir este movimiento puede provocar pequeñas lesiones.

Si el problema está en la técnica, aprender a controlar la entrada del hilo puede reducir considerablemente las molestias.

¿Qué pasa si solo duele entre dos dientes concretos?

Este comportamiento resulta especialmente interesante.

Si utilizas exactamente la misma técnica en toda la boca y únicamente una zona produce dolor, es menos probable que todo se explique por la forma de utilizar el hilo.

Puede existir un factor localizado.

La encía, el punto de contacto, una restauración o una de las superficies dentales pueden ser diferentes en ese espacio.

Una caries entre los dientes puede pasar desapercibida

Las caries interproximales aparecen en las superficies donde dos piezas están próximas.

Precisamente por su localización pueden resultar imposibles de observar directamente frente al espejo.

En sus primeras fases tampoco tienen por qué producir un dolor constante.

Una molestia localizada durante la higiene puede ser uno de varios síntomas que hagan recomendable estudiar esa zona.

Una caries no necesita verse negra

Existe la idea de que una caries siempre aparece como un agujero oscuro.

No es así.

Las lesiones pueden presentar aspectos diferentes y, cuando están entre dos piezas, puede que el paciente no consiga ver absolutamente nada.

Por eso, observar los dientes y comprobar que “se ven bien” no permite descartar por completo una caries interproximal.

¿Puede el hilo engancharse si hay una caries?

Dependiendo de cómo haya cambiado la superficie, puede hacerlo.

El hilo puede empezar a deshilacharse, engancharse o presentar una resistencia que antes no existía.

Esto no significa que cada hilo que se rompe indique una caries.

Pero si siempre se deshilacha exactamente entre las mismas dos piezas y además existe dolor, conviene revisar la zona.

Un empaste también puede influir

Si alguno de los dientes tiene una restauración entre las piezas, el hilo debe poder pasar y limpiar correctamente.

Una pequeña irregularidad en el margen puede hacer que se enganche o resulte incómodo.

También puede existir un punto de contacto excesivamente ajustado.

Si las molestias comenzaron después de realizar un empaste, conviene comentarlo durante la revisión.

¿Y si el empaste lleva muchos años?

Las restauraciones también pueden cambiar con el tiempo.

Pueden desgastarse, fracturarse parcialmente o presentar modificaciones en sus márgenes.

Además, puede desarrollarse una nueva lesión alrededor de una restauración.

Por eso, un empaste que lleva años sin dar problemas también puede necesitar revisión si aparece un síntoma nuevo.

El sarro puede encontrarse entre los dientes

Cuando la placa se mineraliza se convierte en cálculo o sarro.

Su superficie es rugosa y puede favorecer que la encía próxima permanezca inflamada.

Además, parte del sarro puede encontrarse debajo del margen gingival y no ser visible.

Una vez mineralizado no se elimina correctamente simplemente insistiendo con el hilo dental.

¿Por qué puede doler después de sacar el hilo?

Si la papila está inflamada, la manipulación puede dejar una pequeña molestia durante un tiempo.

También puede ocurrir si el hilo ha entrado de forma traumática.

La situación merece más atención cuando el dolor permanece, aparece sin tocar la zona o aumenta progresivamente.

En esos casos puede existir otro problema además de una simple irritación gingival.

¿Y si huele mal el hilo al sacarlo?

Cuando quedan placa o restos retenidos entre los dientes, el hilo puede presentar un olor desagradable al retirarlo.

Si ocurre de manera puntual no necesariamente tiene importancia.

Si sucede continuamente en el mismo espacio y además existe sangrado o dolor, puede indicar que esa zona está acumulando más placa que el resto.

Conviene valorar por qué resulta tan difícil mantenerla limpia.

La comida retenida también puede inflamar esa zona

Si después de comer quedan restos entre los mismos dientes, la papila puede recibir presión repetidamente.

Con el tiempo puede inflamarse y volverse más sensible al hilo.

El paciente puede notar que el problema es especialmente intenso después de determinados alimentos fibrosos.

En estos casos hay que estudiar también el punto de contacto entre las piezas.

¿Qué ocurre si el hilo entra demasiado fácilmente?

Un contacto muy abierto puede favorecer la impactación de alimentos.

El hilo prácticamente no encuentra resistencia y los restos pueden introducirse hacia la encía durante la masticación.

Esto puede ocurrir por la anatomía dental, movimientos de las piezas o cambios en una restauración.

Si antes existía resistencia y ahora el hilo pasa sin ninguna, ese cambio también aporta información.

¿Y si cuesta muchísimo introducirlo?

Puede existir simplemente un contacto muy estrecho.

Eso no significa necesariamente que haya un problema.

Sin embargo, el hilo debería poder atravesarlo sin romperse constantemente.

En determinados casos puede resultar útil utilizar un hilo más fino o adaptar la técnica, pero si la dificultad apareció de repente conviene estudiar qué ha cambiado.

¿Puede existir una pequeña fractura?

Sí.

Una irregularidad o microfractura en una superficie dental puede modificar el recorrido del hilo.

Puede engancharse o provocar una sensación distinta al pasar.

No siempre existe dolor al masticar ni una rotura visible.

La exploración permite comprobar si la superficie mantiene su integridad.

¿Qué pasa si también duele al morder?

La combinación de síntomas cambia la situación.

Si además del dolor con el hilo existe una punzada al morder, sensibilidad al frío o molestias espontáneas, conviene estudiar el diente y no únicamente la encía.

Puede haber un problema que afecte a estructuras más profundas.

Explicar todos los síntomas ayuda a orientar mejor la valoración.

No utilices objetos para comprobar si hay un agujero

Si notas una zona sensible, no intentes explorarla con palillos, alfileres u otros objetos.

Puedes traumatizar la encía y aumentar el dolor.

Tampoco es recomendable forzar repetidamente el hilo para comprobar si “sigue doliendo”.

Si el síntoma se repite, una exploración profesional aporta mucha más información.

¿Puede solucionarse simplemente mejorando la higiene?

En algunos casos sí.

Si existe una inflamación gingival leve provocada por placa y no hay otros problemas, mejorar la higiene interdental puede permitir que el tejido recupere progresivamente un estado saludable.

Sin embargo, si existe sarro, una caries o una restauración irregular, la higiene doméstica por sí sola no eliminará la causa.

Por eso es importante observar la evolución.

¿Cuánto tiempo debería tardar en mejorar una encía irritada?

Una pequeña lesión provocada por un uso brusco del hilo puede mejorar en pocos días si deja de recibir el traumatismo.

Cuando existe inflamación por placa, la mejoría depende de conseguir un control adecuado de la zona.

Si pasan los días y continúa doliendo o sangrando exactamente igual, conviene revisarla.

No es recomendable acostumbrarse a que una zona concreta sangre durante meses.

¿Cuándo conviene pedir una revisión?

Si el hilo provoca dolor únicamente de forma puntual después de haberlo utilizado bruscamente, puede tratarse de una pequeña irritación.

Conviene realizar una valoración cuando siempre duele exactamente entre los mismos dos dientes, especialmente si además sangra, el hilo se engancha, se deshilacha, huele mal al retirarlo o queda comida atrapada.

También si aparecen sensibilidad, dolor al morder o molestias sin necesidad de utilizar el hilo.

En Clínica Dental Las Delicias, en Jerez, valoramos este tipo de molestias estudiando tanto la encía como las superficies entre los dientes y las posibles restauraciones antes de determinar qué está provocando el dolor.

Porque si puedes pasar el hilo dental por toda la boca sin problema y únicamente un espacio duele cada vez que lo limpias, no tiene demasiado sentido dejar de utilizar el hilo y olvidarse de esa zona: lo importante es descubrir qué hace que ese punto concreto reaccione de manera diferente a todos los demás.